ESTRUCTURAS PARA EVOLUCIONAR

ESTRUCTURAS PARA EVOLUCIONAR

(En la mente y en la sociedad)

Por Salvador Montoya/@soymontoyaoficial


y renovaos en el espíritu de vuestra mente

Efesios 4.23



I

Cuando estudiaba en la escuela primaria nos tocó ver una materia llamada Dibujo Técnico. Eso sucedió en el centro APEP. Y entre las actividades enviadas estuvo el dibujar la fachada de la catedral de mi ciudad. Nuestro profesor era diestro, amable y un fino dibujante. Pero nosotros o por lo menos yo: soy inservible para el dibujo. Así que tomé mi bloc y traté de dibujar la fachada. Y entonces el profesor viendo mi esfuerzo descomunal llevado al fracaso por intento tras intento, me dijo:

—Mira, no trates de dibujar rápido: primero es observar, observa la imagen y después dibuja. Primero absorbe la imagen en la mente y luego la mano seguirá a la imagen. Repito, Montoya: primero la imagen en tu mente y luego la mano seguirá a la imagen.

Hoy podemos aplicar ese principio del dibujante: evolucionar en la imagen mental y luego evolucionar en el actuar. Sigue la imagen y evoluciona, sigue la imagen y actúa.


II

Cuando Alexander Graham Bell en 1876 ofreció vender la patente del teléfono a la empresa Western Union, ésta empresa rechazó la oferta al considerar el teléfono como un simple "juguete eléctrico" sin valor comercial y sin futuro para la sociedad. Además también dijeron que hablar a distancia por cable era totalmente inútil para los negocios y para la gente. Evolucionar, entonces, determina la relevancia y la pertinencia de lo que somos y de lo que hacemos para el presente y para el futuro.


III

La ruta del evolucionar está constituida por estructuras que las podemos percibir en personajes históricos, en símbolos, en mitos, en historias y en imaginarios. Con razón todas estas vertientes las notamos en el idioma que hablamos, en la novela (como producto cultural polifacético de nuestro pensar colectivo), en la actuación teológica de las multitudes, en los sistemas económicos y en el ahora comunicativo digital. Para evolucionar, entonces, hay que decidir actuar, hay que decidir cambiar.


IV

Podemos tomar siete epígonos de nuestra localidad de Calabozo y que llevan en sus obras un pensamiento universal de una contundencia extraordinaria: Juan Germán Roscio (1817), Luis Sanojo (1877), Francisco Lazo Martí (1901), Alfonso Espinosa (1963), Efraín Hurtado (1973), Ángel Bernardo Viso (1982) y Alberto Hernández (2018). Hay muchísimos más. Pero solo resaltaremos esos siete por nuestro afán desmedido de brevedad.

Juan Germán Roscio lleva la imagen desafiante de la teología de la emancipación, de ese abordaje bíblico para un país del bienestar y para una mente lúcida al servir con los principios y los fundamentos correctos de independencia y de soberanía.

Luis Sanojo lleva la imagen del defensor de nuestra geografía física y moral, con un adelanto filosófico impresionante sobre nuestra educación y sobre nuestros valores cívicos y jurídicos.

Francisco Lazo Martí lleva la imagen de la carga poética y existencial que nos define y que nos reta. Su figura nos sigue iluminando en ese canto de la Silva criolla (1901): "Sin amor, sin deber, ¿qué la existencia?/Es tiempo aún de combatir" (Canto VII). 

Alfonso Espinosa lleva la imagen del buscador de respuestas financieras eficaces. Un humanista en la economía del país. Productividad y bienestar. Con una convicción contundente. Aborda la realidad política, social y económica con un espíritu reformador.

Efraín Hurtado lleva la imagen del pensador disruptivo. Con el lenguaje de los creativos y de los innovadores, manifiesta la crítica justa a nuestros modelos civilizatorios urbanos y epistémicos. Es fragua de los futuros policéntricos.

Ángel Bernardo Viso lleva la imagen del disidente, del inconformista, del polémico heterodoxo. Discrepa, rume, dilucida nuestros discursos opresivos y nuestras respuestas condicionantes. Sin embargo, aunque siente fallar nos lega un abanico de ideas para pensarnos y para reinventarnos.

Alberto Hernández lleva la imagen del creador polifacético. Incómodo, perturbador, inquieto. Navega en nuestros sentires, en nuestras poéticas del vivir y del desvivir. Va al acecho del asombro y describe con realismo crudo nuestros desvaríos. A cada momento nos diserta su pedagogía de luz: siempre hay un saber que nos ilumina el camino.

Ellos son estructuras para evolucionar. Esas imágenes que nos desafían a cambiar y a ir más allá de nuestros conformismos. Soñamos que en algún punto se pueda hacer un texto breve con extractos de sus pensamientos y que sea de lectura y de reflexión para nuestras multitudes venezolanas (para las escuelas, instituciones, empresas privadas y públicas).


V

Sigue la imagen y evoluciona. Sigue la imagen y actúa.


Calabozo, 2026


Bibliografía directa:

Juan Germán Roscio, El triunfo de la libertad sobre el despotismo, 1817

Luis Sanojo, Estudios sobre el derecho político, 1877

Francisco Lazo Martí, Silva criolla, 1901

Alfonso Espinosa, El proceso monetario: Venezuela 1930-1960, 1963

Efraín Hurtado, Transparencia del signo, 1973

Ángel Bernardo Viso, Venezuela: identidad y ruptura, 1982

Alberto Hernández, El nervio poético, 2018

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