CALABOZO, VANGUARDIA DEL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO VENEZOLANO
CALABOZO, VANGUARDIA DEL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO VENEZOLANO
Por Salvador Montoya/Escritor. @soymontoyaoficial
Todos conocemos el mito de la nave de Teseo. Ese gran héroe griego que mata al minotauro del laberinto. Y después de lograr tamaña hazaña se embarca en su nave y atraca en el puerto de su ciudad. Y sigue por muchos otros viajes. De esa forma su embarcación representa el triunfo sobre el caos destructivo, sobre la barbarie de lo infértil. Ahora bien, el tiempo y el salitre van corrompiendo la madera de la nave y esta se va reemplazando por madera nueva. Al final toda la madera del barco fue sustituida. ¿Seguía siendo la nave de Teseo? Sí, pero con madera nueva. Nosotros llevamos una tradición de luz, llevamos por dentro y por fuera una genética de arcoíris (Rainbow nation, Mandela dixit). Por eso, cada cultura se sostiene por narrativas que destraban laberintos y minotauros. No obstante, para mantener con efectividad ese espíritu desafiante necesitamos un cambio, una permutación tipo t constantemente a la madera de la embarcación humana. Porque somos nave y astillero de lo humano.
Por eso nuestra ciudad de Calabozo ha sido un territorio de maestría en la producción de un pensamiento vigente, audaz y efectivo para nuestra nacionalidad y para la pulsión del mundo. Somos, sin que nos quede nada por dentro, vanguardia del pensamiento venezolano. Ese principal rasgo de pensamiento vital combativo lo vemos en el cacique caribe Chiparara ya en 1652 en Guárico, o en nuestro territorio actual con María de los Ángeles en 1784-1785. Pero tomemos con el fragor del pensamiento independentista el año de 1817, el libro del genio pardo Juan Germán Roscio: El triunfo de la libertad sobre el despotismo. Puntualicemos que Roscio fue diputado por Calabozo al Congreso Constituyente de Venezuela en 1811. En otras palabras, aunque nacido en Tiznados, Roscio tomó posición política de constituyentista por la población calaboceña. No es poca cosa. Roscio, el redactor del acta de la independencia, diputado por Calabozo. Allí está su libro que testimonia la defensa teológica, filosófica, bíblica de nuestra emancipación ontológica, mental y política. Defensa plena de lo que somos y seremos. En nombre de nuestra ciudad. Más adelante nos encontramos con el calaboceño Luis Sanojo, extraordinario jurista, periodista, pedagogo. Llegó a ser ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país. Ganó el caso de la defensa y de nuestra soberanía sobre la isla de Aves. Un año antes de su fallecimiento, Sanojo escribe un libro polémico: Estudios sobre el derecho político (1877). Guzmán Blanco ordenó recoger ese libro y prohibir su venta. Porque el pensamiento que rompe opresiones siempre será peligroso. En 1901 la aparición del profundo poema Silva criolla del médico y guerrero calaboceño Francisco Lazo Martí, establece con un alto rigor poético un canto que nos define y nos sigue definiendo como nación. Al decir de Alfonso Espinosa: Lazo Martí, presencia nacional y aliento universal. Así somos. Nuestro pensar tiene presencia nacional y aliento universal. Ya en el siglo XX, el anteriormente citado el calaboceño Alfonso Espinosa, economista, hombre de arquitecturas financieras, llegó a ser presidente del Banco Central de Venezuela. Espinoza en 1960 publica el libro El proceso monetario: Venezuela 1930-1960. Es un profundo estudio sobre las implicaciones de la vida económica del país. Justo por diferencias en el manejo de esas políticas, Espinosa le renunció al presidente Betancourt. Espinosa también cultivó el pensar literario y poético. Porque la economía y las finanzas no están separadas del carácter humanista y espiritual de lo que somos. Para 1973, el antropólogo y polimata calaboceño Efraín Hurtado publica Transparencia del signo. Leamos lo que dice Hurtado en su Transparencia del signo: “Pero en la gente de los países subdesarrollados el drama es bastante complejo, pues al mismo tiempo que cumplen la vulgar imitación de esas formas ideales creadas en laboratorios de Europa o de los Estados Unidos, con lo cual se establece una repetición de un valor económico muy bien camuflado por diseños estéticos” (Efraín Hurtado, Transferencia del signo, Ediciones de la Dirección de la Cultura de la U.C.,1973, p. 57). ¿No sigue siendo ésta la lógica de la sociedad de la cuarta revolución industrial? La conquista del imaginario y de la subjetividad a través de una persistente domesticación al sujeto líquido y homogéneo, adicto a los placeres superfluos y dominado por la dopamina cultural de las redes originadas en el detritus foráneo. La estética distópica de las agendas transhumanistas.
En 1982, el escritor polémico calaboceño Angel Bernardo Viso publica Venezuela: identidad y ruptura. Leamos a Ángel Bernardo Viso en Venezuela: identidad y ruptura: “La actitud del venezolano, y me atrevería a decir, del hispanoamericano hacia los asuntos públicos es la de una gran desconfianza hacia sus dirigentes, que estos buscan superar mediante una demagogia monótona tratando de convencer a las clases populares (inocentes como los americanos de 1813) de ser explotadas por el partidos de turno en el poder, mientras la clase dominante piensa unánimemente aunque con frecuencia no se atreve a decirlo a la imposibilidad de civilizar a las clases populares. Con ese tono vital bajo…todos, ricos, pobres, dirigentes, están inmersos sin saberlo en una desesperanzadora manera de vivir” (Ángel Bernardo Viso, Venezuela: identidad y ruptura, Caracas, Alfadil Ediciones, 1982, pp. 94-95). Es la psicología de los resentidos y de los frustrados, que no permite desarrollar del todo nuestras singularidades con conciencia de esfuerzo y de capacidad demostrada.
En 2018 gana el premio Transgenerico de la Fundación para la Cultura Urbana, el libro El nervio poético del escritor calaboceño Alberto Hernández, otro polimata de nuestra tierra. Allí con fulgor y excelencia narrativa nos diserta el universo de nuestros avatares poéticos y vitales. Es una fragua del imaginario humano que nos diseña y nos envuelve. Son las voces que nos constituyen. Ese nervio, somos todos en los cuales late la conciencia tricolor.
No hay duda que somos vanguardia del pensamiento contemporáneo venezolano. Y vanguardia en diversas áreas: desde las deportivas hasta en el modelaje. Esa es la nueva madera que va llevando nuestra nave y que supera laberintos y despotismos. Ya lo decía muy bien aquel Gallegos en su inmortal obra Doña Bárbara: "Un bongo remonta el Arauca...". Somos ese bongo siempre remontando con Chiparara, con María de los Ángeles, con Roscio, con Sanojo, con Lazo Martí, con Espinosa, con Hurtado, con Viso y con Hernández. Somos esa nave siempre abriendo nuevas rutas con la nueva madera de las antiguas y de las próximas generaciones. La verdadera madera maestra de los inusuales.
Calabozo, 2026



Comentarios
Publicar un comentario