LLAVES PARA ABRIR NUEVAS EXISTENCIAS
LLAVES PARA ABRIR NUEVAS EXISTENCIAS
Salvador Montoya/Escritor. @soymontoyaoficial
…uno puede construirse llaves y pasadizos para acceder a otras existencias. Me tocaba ahora a mi inventarme mi propio artefacto para cruzar mi umbral particular y mudarme a mi universo alterno.
¿Pero cómo lo haría? Como se construía semejante aparato. Donde estaba mi llave particular para abrir portales e ir y venir de un lado al otro de las existencias.
José Urriola, La vida en otra parte, Monroy Editor, Caracas, 2025, p. 175
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Hemos sabido que en la historia existió el arca de las tres llaves. Un cofre de privilegios, que servía de deposito para toda la documentación real y así se protegían todos los papeles importantes, de la evolución de las escrituras legales de un reino. ¿Por qué tres llaves? Para que solo en el acuerdo de los tres protectores de las llaves se pudiese abrir el arca. Todo un mecanismo de protección por lo valioso de los materiales y de los conocimientos allí almacenados. Llaves de vida, llaves de secretos de reino. Quizás pase lo mismo en nuestro diario vivir y actuar. Andamos buscando llaves que nos abran tesoros de nosotros mismos para trascender los complejos y las asechanzas que nos invaden desde la oscuridad y desde la propia ignorancia. Quizás esa ansia de llaves nos lleva a buscar en el arte, en la literatura esos códigos que nos hagan conocer otros umbrales, otros pasadizos de la vida feraz y vibrante.
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Bajo esos sentimientos es que se toma la nueva novela de José Urriola La vida en otra parte (2025). Me la leí mientras iba junto a mi esposa en el bus entre Caracas y Calabozo. La lectura estuvo atravesada por la vida misma: platicas con mi esposa, la compra de cachapa con queso y limonada a un vendedor ambulante, escuchar un mix de salsa erótica, reguetón y música llanera como fondo, observar la geografía montañosa y llanera desde la capital a la pampa guariqueña y momentos de sueño. En La vida en otra parte, Urriola nos narra la vida del escritor Arturo. Y nos enteramos de su vida matrimonial y de su aventura amorosa con la amiga de su esposa. Conocemos su teoría de los amores reflejados. Luego, nos impacta la enfermedad extraña de su esposa. El sufrimiento de Arturo por conseguir los permisos en el país para la terapia con iones en el extranjero. Su enfrentamiento con los funcionarios públicos y sus maldiciones al sistema burocrático opresivo. Y por ello recibe su golpiza de casi muerte. Después la furia lo dirige para la recuperación de su vehículo. En la golpiza pierde su dentadura y se nos describe también su tratamiento bucal. Y luego su relación sexual con su amante y la muerte y el entierro de su esposa. Como viudo, Arturo compra una nueva casa para superar la perdida. Y aparece entonces en la nueva casa la mujer fantasma. Le habla, le hace compañía un espíritu femenino.
Entonces Arturo se integra a la vida de su amante y trata de relacionarse con los dos hijos de ella: Susana y Bruno. Luego desaparece de sus vidas hasta que Susana llega a su casa con una noticia de corrupción y de migración y le hace saber también que su madre esta triste y con un secreto. Comienza a visitar a su amante y entran en un mundo erótico intenso: “vamos primero a coger para romper el hielo”. Bruno se da cuenta de su amorío y deciden los tres comprar una nueva casa para que vivan juntos. Arturo nos hace saber un pago secreto que realiza y nos describe detalles insignificantes a los que se parece un montón la felicidad. A eso él le llama: álbum de menudencias. Pero seguidamente ocurre la muerte de su amante. Ella misma decide su eutanasia. Para calmar tal nivel de desgracia como viudo doble: Arturo huye hacia las drogas y se aísla totalmente a diferentes tipos de adicciones. Al final como un sonámbulo de la vida decide enfrentarse a la mujer fantasma, quizás ella fue la culpable de sus infortunios. Regresa a la casa abandonada pero allí la mujer fantasma le aparece con un estuche de anillo y abre un vórtice y huye de él. Así que Arturo se convence que existen llaves para acceder a otras existencias. Entonces va a la casa de su amante y busca el álbum de insignificancias. Trata de hacer un ritual con el libro. Y allí llega Bruno con las cenizas de su madre que se las entrega y una carta de Susana. Arturo lee la carta (se entera que la amante sabia también de la búsqueda del vórtice) y retoma su álbum de insignificancias y declara una plegaria. Y luego se abre el vórtice: encuentra a su amante y hacen el amor. Le deja a Bruno una carta y le da instrucciones sobre su obra literaria inédita y sobre como se le puede aparecer si lo necesita. Al principio Arturo nos afirma que es “un tipo sin certezas. No estoy seguro de nada” (p. 18). Pero al relatarnos su vida de éxito literario, insertando fragmentos de un guion cinematográfico de su novela Resurrectus, de los aparecidos, de los resucitados, se desnuda para obtener una autenticidad incomoda. La vida en otra parte.
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Urriola nos narra La vida en otra parte con una prosa urbana y popular actual, pero con momentos de erudición desbordante. Allí están los instantes donde descifra las etimologías de las palabras o donde recurre a conocimientos de física cuántica o astronomía. Es un narrador totalmente atravesado de literatura con una arquitectura oral bien pensada. Juega con el erotismo y con la distopia, con el realismo político y con el humor. Urriola conoce la llave de la tradición literaria: Borges, Chateaubriand, Huxley, Phillip K. Dick, Burroughs, Bioy Casares, Cortázar, Gaiman. Esas son sus llaves para abrir nuevas existencias. En sus palabras para el bautizo de su libro aquí en Venezuela, en la librería El Buscón, llega a decir sobre Violeta Rojo, quien fuera la solicitante de una novela de su autoría para la editorial, lo siguiente: “En una oportunidad me confeso que durante el apagón de marzo de 2019 en medio de la desesperanza había vuelto a rezar como quien eleva una suplica al infinito para acabar agarrándose de sí misma, refugiándose en el propio puño. Tenía muchísimos años que no rezaba, había rezado de niña, pero había dejado de hacerlo durante décadas y de pronto en medio de aquella oscuridad sostenida había retomado la oración, en medio de la oscuridad había vuelto a rezar. Esa imagen nunca me abandona, siempre regreso a esa imagen de Violeta rezando y es una imagen que se convirtió en algo fundamental para alimentar el espíritu de este libro. Esta novela que hoy presentamos es también esa plegaria”.
Es una novela que nos habla de heridas y de desbordes. No obstante, nos interpela una y otra vez. Recurre a que cada uno, desde sus insignificancias y menudencias, abramos nuevos portales a las existencias otras. No es necesario ser un alquimista trasnochado o un anacoreta, sino que, dentro de nuestras propias falencias y desengaños, podamos ser descubridores de las llaves genuinas de la buena vida. Para ello, hagamos la vida, seamos la vida en este ahora y en el otro porvenir. Con una plegaria llena de luz.
Caracas, 1 de abril de 2026

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